Los Ovnis SI nos Visitan: alienigenas z35W7z4v9z8w

Noticias sobre casos paranormales y videos sobrenaturales. Descubre como cientos de platillos visitan nuestro planeta diariamente.

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6 de mayo de 2011

30 de diciembre de 2010

Lista de los diferentes Seres Extraterrestres observados en la historia

Lista de las 10 clases de aliens que se han podido observar con más frecuencia a lo largo de la historia, según nos han relatado los testigos presenciales.


Tipo 1: Chupacabras


El chupacabras se dio a conocer en 1995, tras una serie de ataques a cabezas de ganado en Puerto Rico. Después, fue visto en Miami para saltar a centroamérica y dejarse notar especialmente en Méjico, Costa Rica y Guatemala. Entre 1996 y 1997 su actividad se extendió a Brasil e incluso se especuló con su presencia en España e Italia. Los pocos testigos que lo han visto suelen coincidir en que se trata de una especie de "saurio" de grandes ojos rojos, uñas afiladas y una especie de espina dorsal formada por pinchos. Su comportamiento es esencialmente animal.

Tipo 2: Niño de Johannis


El 14 de Agosto de 1947, menos de dos meses después de iniciarse la era moderna de "los platillos volantes" con el avistamiento de Kenneth Arnold, el pintor y escritor R. L. Johannis observó un extraño objeto aterrizando en los Alpes italianos. Cuando se aproximó observó dos niños vestidos con monos negros de material plástico con un cinturón rojo brillante y su gran cráneo estaba cubierto por una especie de gorro de baño marrón, de piel verdosa y ojos amarillos verdosos. Los extraños asustaron al artista que se quedó paralizado, pudiendo contemplar otro detalle, los humanoides tenían ocho dedos en cada mano cuatro de ellos retráctiles.

Tipo 3: Peludos


Un matrimonio cuya identidad se enmascaró bajo los pseudónimos de Elaine y John Avis, es abducido mientras regresa a su casa de las afueras de Londres. Durante dos horas y media fueron sometidos a todo tipo de pruebas médicas por unos seres peludos enfundados en batas blancas que les causaron una gran impresión.

Tipo 4: Duende de Hopkinsville


La familia Sutton, inquilinos en una granja en Kelly-Hopkinsville (Kentucky, EE.UU.), se batieron a tiros durante varias horas con varias criaturas de aspecto extraño que rodearon su casa. Según los datos recogidos por los oficiales militares del "Proyecto Libro Azul", las criaturas eran de pequeño tamaño, piel verdosa, flotaban a escasos centímetros del suelo como envueltos en una burbuja invisible, y tenían grandes orejas puntiagudas, ojos redondos y brazos muy largos.
Tipo 5: Grises


Tras la publicación en 1987 en Estados Unidos de las obras Comunión, de Whitley Strieber, e Intrusos, de Budd Hopkins, se popularizó esta categoría de humanoide: un ser de pequeña estatura (1,20 mts), piel grisácea, vestidos con un mono ajustado, de piernas cortas, brazos desproporcionadamente largos, manos de cuatro dedos muy estilizados y complexión general de aspecto frágil. Lo que los testigos destacan sobremanera son sus grandes ojos almendrados, sin pupilas y de color negro.

Tipo 6: Nórdico


En noviembre de 1952 George Adamski, el primer "contactado" de la era moderna de los OVNIs, afirmó haber mantenido una conversación cara a cara con un ser procedente de Venus. El extraterrestre tenía un aspecto perfectamente humano, de cabellos rubios, complexión fuerte, y vestía un mono ajustado ceñido por un grueso cinturón. En aquel primer encuentro la comunicación se limitó a algunos gestos que Adamski interpretó a su antojo, pero estos encuentros se extenderían a lo largo del tiempo y tendrían otros testigos colaterales.
Tipo 7: Robot de Pascagoula



En octubre de 1973 una pequeña oleada de observaciones OVNI y abducciones conmocionó a la opinión pública norteamericana. De todos los incidentes, el más célebre fue el protagonizado por dos pescadores que fueron secuestrados por un humanoide de gran tamaño que les capturó a las orillas del río Pascagoula (Mississipi). El ser que describieron era de aspecto humanoide, piel rugosa y oscura, y en lugar de nariz y orejas presentaba otras tantas protuberancias puntiagudas que le conferían un aire "de robot", según declararon los testigos.
Tipo 8: Humanoide de Greenshaw


El jefe de policía de Huntsville (Alabama) Jeffrey Greenshaw tuvo un encuentro con un humanoide alto, enfundado en un traje metálico, que cruzó la carretera frente a su vehículo patrulla. Tuvo tiempo de obtener cuatro fotografías del "intruso" que son de gran valor en la historia del fenómeno OVNI y que, tras algunos análisis, se demostró que no se correspondían al traje inífugo de un bombero como propusieron algunos escépticos.
Tipo 9: Gigante de Zanfretta


Un guardia de seguridad genovés llamado Fortunato Zanfretta es abducido en seis ocasiones entre 1978 y 1979 por una extraña criatura de tres metros de alzada, piel rugosa, cabeza de color verde oscuro y rodeada de pinchos. Dispone de dos grandes ojos triangulares amarillos y su cuerpo parece surcado por gruesas venas de color rojo. Los dedos de sus manos terminan en una pequeña protuberancia redonda. La actitud de esta criatura fue siempre marcadamente hostil, y su aspecto recuerda vagamente al humanoide visto en 1973 junto al río Pascagoula, en Mississipi.


Tipo 10: Encapuchados


No todos los humanoides catalogados por los ufólogos están directa y claramente asociados al fenómeno OVNI. Ese es el caso de los seres con túnica negra y gran alzada, descritos en países tan diversos como Italia o España. En la península Ibérica, investigadores como J. J. Benítez o Javier Sierra han encontrado trazas de estos seres en provincias como Santander o Guadalajara. Se desplazan a corta altura del suelo, y nunca se les han visto rasgos faciales o corporales.

20 de mayo de 2010

La humanidad no es la única forma de vida inteligente en el Universo


Sabemos qué estrellas podrían albergar vida. Pero, ¿se han enterado los extraterrestres de que hay vida en la Tierra? ¿Están investigando igual que nosotros?

La creencia de que la humanidad no es la única forma de vida inteligente en el Universo es muy antigua. Y es más que una creencia: como dijo el filósofo Metrodoro en el siglo III a.C., «considerar que la Tierra es el único mundo poblado en la infinidad del espacio es tan absurdo como asegurar que en un campo sembrado de mijo sólo germinará una semilla.»

De hecho, las posibilidades matemáticas de que el hombre no sea la única criatura inteligente en la inmensidad del espacio son muy altas, pero subsisten problemas que deben superarse antes de que podamos estar seguros de que entraremos en contacto con otra civilización.

Uno de ellos, como hemos visto, es el problema de que una civilización tecnológicamente avanzada sobreviva el tiempo suficiente para recibir un mensaje de la Tierra. Usando la misma lógica, nosotros podríamos desaparecer en el tiempo que tarda la señal en ser recibida y contestada. Otro problema es hacia dónde dirigir nuestras señales y, aunque nuestros mensajes sean recibidos, ¿cómo podremos estar seguros de que son entendidos?

Las Condiciones De La Vida

Presupondremos que la vida que podremos encontrar es, biológicamente, igual que la vida de la Tierra, o sea una vida basada en el carbono y el agua. Esta idea es lógica porque, aunque en teoría la vida puede surgir en temperaturas que van desde la que hay en la superficie de una estrella hasta la de un planeta frío, esa vida difícilmente estará compuesta por los mismos materiales o se parecerá a la de la Tierra.

Además, la biología terrestre incorpora materiales -carbono, nitrógeno, hidrógeno y oxígeno- que existen en grandes cantidades en el espacio, y las condiciones de la Tierra se prestan para que surja vida basada en ellos. Es lógico que la vida aparezca a partir de las sustancias que abundan, como comprendió instintivamente Metrodoro.

En la práctica, esto significa empezar la búsqueda por las estrellas más parecidas a nuestro Sol. En materia de estrellas, el Sol no es particularmente grande ni pequeño, y esa moderación es crucial para el desarrollo de la vida. Una estrella pesada arde con brillo, y arde rápido; una que tenga el doble de su masa será el doble de caliente, pero durará la décima parte del tiempo de vida que se predice para el Sol: mil millones de años en vez de diez mil millones. Y además, emitirá grandes cantidades de radiaciones letales de onda corta que impedirán la aparición de cualquier tipo de vida.

Una estrella relativamente ligera, en cambio, durará mucho tiempo, pero no producirá suficiente luz para mantener la vida, pese a que sus radiaciones serán comparativamente inofensivas. Sucede que las formas de vida más primitivas y tempranas -las plantas- dependen de la luz del Sol para descomponer el dióxido de carbono de la atmósfera, utilizar el carbono como alimento y liberar oxígeno. Nuestro Sol es un afortunado punto medio entre los extremos de calor y frío; existen unos 5.000 millones de estrellas como él en la Galaxia.

Sin embargo, la mera existencia de estrellas del tipo del Sol no significa que haya vida -o pueda haberla- en sus proximidades. Cualquier proceso biológico necesita la protección de un planeta: un lugar protegido por su atmósfera de las radiaciones ultravioleta, que funcione como lugar de encuentro para los elementos químicos de la vida. Para un astrónomo moderno resulta bastante fácil encontrar las estrellas adecuadas. Pero encontrar una acompañada de todo un sistema planetario es un poco más complicado.



Los resultados de una investigación sobre la naturaleza de las estrellas con planetas, publicada en 1976 por Helmut Abt y Saúul Levy, son cruciales a este respecto. Abt y Levy observaron que los sistemas de estrellas dobles (o estrellas binarias) se dividen en dos categorías: los que necesitan 100 años o más para completar una órbita alrededor de la otra, y aquellos en que las estrellas están más cerca la una de la otra y completan sus órbitas con más rapidez.

Razonaron que los sistemas binarios más cercanos y de período corto se crearon cuando la nube de gas giratorio de la que se forman las estrellas se partió en dos. A medida que la rotación de la nube aumentaba, aumentaba también su densidad, y la protoestrella se volvió inestable; finalmente se dividió y formó una estrella doble. Cuando calcularon la cantidad de energía de esos sistemas, llegaron a la conclusión de que todas las protoestrellas que se estaban condensando se dividieron de esa forma. Pero un tercio de las estrellas que estudiaron Abt y Levy no tenían soles acompañantes. La conclusión a que llegaron fue que se habían formado planetas en vez de estrellas.

Los astrónomos calculan que las estrellas que tienen una vez y media la masa de nuestro Sol o menos, producen suficiente luz y duran el tiempo necesario para que la vida aparezca en sus planetas. Del trabajo de Abt y Levy se desprende que las estrellas de ese tamaño que no forman parte de un sistema binario próximo deberían tener planetas. Esos planetas podrían albergar vida y... si hay vida, ¿por qué no civilización?

Es posible detectar la existencia de planetas alrededor de una estrella al buscar variaciones en su movimiento por el espacio. El movimiento es resultado de la rotación de toda nuestra Galaxia; la variación es un «bamboleo» causado por el efecto gravitatorio de los satélites que pueda tener la estrella. Y en 1963, Peter van de Kamp, astrónomo del observatorio Sproul de Pennsylvania (Estados Unidos), anunció que la enana roja llamada estrella de Barnard -la segunda más próxima a nuestro Sol- parecía tener un sistema planetario. En 1978 ya se habían descubierto una docena de estrellas con planetas tanto más grandes que nuestro Júpiter, pero todas eran enanas rojas. Ninguno podía albergar vida.

Pese a ello, otros astrónomos están observando estrellas más prometedoras, usando el método más sensible de la espectroscopia. Ésta mide los cambios de longitud de onda de la luz emitida por las estrellas, cambios causados por los planetas que giran a su alrededor. Otro método es la interferometría por rayos láser, que anula en gran parte el efecto de la atmósfera de la Tierra y permite medir con precisión el comportamiento de las estrellas. Pero el trabajo es largo y delicado, y pasarán años antes de que dé resultados.

Y, cuando se descubran los planetas, ¿qué? Las señales de radio siguen pareciendo el mejor método para establecer contacto, y en ese caso sólo las civilizaciones tecnológicamente avanzadas podrán responder. Si se envían ondas equipadas con cámaras podrán proporcionar pocos datos, ya que las cámaras necesitarían lentes de gran definición, capaces de distinguir detalles pequeños a pocos metros de distancia.

Por otro lado, aunque los astronautas sólo han llegado a la Luna, sondas automáticas han aterrizado ya en Marte y en Venus y han viajado más allá de Júpiter y Saturno. Nuestra primera exploración de las estrellas, entonces, podría hacerse por medio de sondas estelares, más que con misiones tripuladas. Usando la misma lógica, es posible que si los extraterrestres quisieran visitarnos, al principio no lo hicieran personalmente sino por medio de sondas que atravesarían nuestro sistema solar y enviarían mensajes acerca de la vida en la Tierra.



Nosotros mismos hemos enviado sondas, no sólo para obtener información sino llevando un mensaje de la Tierra a otros seres del espacio. El 3 de marzo de 1972 se efectuó el lanzamiento de la sonda dirigida a Júpiter, Pioneer 10. Fijada en su antena había una pequeña placa grabada en una plancha de aluminio anodizada con oro cuyo tamaño era de 15 por 22,5 cm.

En la plancha está grabado un mensaje en clave que fue compuesto por los astrónomos norteamericanos Carl Sagan y Frank Donald Drake. Está escrito según el código binario que usan las computadoras, y localiza a la Tierra en relación a los púlsares más próximos, que forzosamente constituirían «señales físicas» reconocibles para cualquier civilización tecnológicamente avanzada. Otra parte del grabado muestra las posiciones de los planetas del sistema solar, con la trayectoria del Pioneer X marcada entre ellos.

 Pero el detalle más discutido de la placa es un diagrama que muestra al Pioneer X y, frente a él, a escala, las representaciones de un hombre y una mujer desnudos. Se debatió mucho el hecho de que el hombre tuviera el brazo levantado, en lo que -se espera- será interpretado como un saludo de paz. Pero el escritor científico Ian Ridpath informa que cuando levantó un brazo frente a una jaula llena de monos Rhesus, que están estrechamente emparentados con el hombre, éstos le atacaron.

¿Qué entenderán de esto otros seres? Presumiblemente, cualquier civilización suficientemente avanzada como para hacerse con la sonda tendrá el conocimiento científico necesario para entender los símbolos puramente técnicos. Pero Sagan ha señalado que los dibujos de los seres humanos podrían desconcertarlos, ya que quizá no se parezcan a ninguna forma de vida conocida por ellos; quizá no se den cuenta, siquiera, de que se trata de formas de vida.

Pero, ¿y si una sonda espacial ha pasado ya junto a la Tierra? ¿Les interesaríamos? ¿Se molestarían en venir a visitarnos personalmente? Estamos empezando a demostrar que podemos enviar cohetes de nuestro planeta a otros mundos; también hemos mostrado una notable incapacidad para vivir en paz y resolver los problemas de nuestro planeta. Pero ahora que podemos impulsarnos, junto con nuestros problemas, hacia las estrellas, podríamos adquirir gran interés para los habitantes de otros mundos. Cualquier federación galáctica preocupada por su supervivencia y la paz de la Galaxia, sin duda querrá vigilarnos cuidadosamente.

En realidad, ¿no será que ya hay extraterrestres viviendo entre nosotros? Si quisiéramos estudiar una cultura primitiva, trataríamos de pasar lo más desapercibidos posible. Del mismo modo; un buen hombre de ciencia extraterrestre preferiría observarnos sin ser visto. Y si los extraterrestres quieren entendernos realmente, lo más probable es que se mezclen con nosotros. ¿Qué mejor sistema que adoptar una apariencia humana, para pasar desapercibidos? De modo que quizás ya nos estén vigilando: quizá los extraterrestres están más cerca de lo que imaginamos.

Sonidos De La Vida Humana

El disco de larga duración más extraño y -quizás- más importante que se haya grabado en la Tierra, fue enviado al espacio a bordo de las dos naves Voyager lanzadas en agosto de 1977. Se trata de un disco de cobre de 30 cm de diámetro y 16 2/3 revoluciones por minuto; su duración es de 2 horas. Una selección de 116 imágenes, grabadas electrónicamente, muestran la vida en la Tierra en el siglo XX, incluyendo «fotos» de un feto, una madre y su hijo, una familia, gente de diferentes razas y diversas muestras de vida animal y vegetal.

Varios edificios y una plataforma de lanzamiento de cohetes representan la tecnología humana. También hay saludos orales en 55 idiomas, así como sonidos: el viento, la marea, ranas, ballenas y sonidos no naturales, como el del motor de un tractor y el despegue del Saturno V. El inventor de Sonidos de la Tierra, el doctor Carl Sagan, lo describe como «una botella arrojada al océano cósmico». Pero, ¿la encontrará alguien? Y, si es así, ¿podrán entenderla los extraterrestres?

9 de diciembre de 2009

Los enigmaticos RODS


Es increible que haya una especie animal que habiendo convivido con nosotros en todas las latitudes a todo lo largo de la Historia sólo pudo ser vista hace apenas unos años cuando un productor cinematográfico se interesó por unas misteriosas manchitas que se desplazaban a enorme velocidad frente a las cámaras.

Y no estamos hablando de un animal microscópico, ni tampoco de una especie que viva en las profundidades oceánicas o en las cavernas heladas de las cumbres de las más altas montañas, ¡NO!, estamos frente a un ser de dimensiones perfectamente visibles (generalmente de 10 a 20 cm) pero que por la velocidad a que se desplaza no lo podemos ver.

La existencia real de los RODS ya ha sido demostrada aun cuando ninguno de ellos ha podido ser capturado para su estudio científico.

Estos misteriosos animales cuyas dimensiones pueden ir desde apenas unos centímetros hasta (según muchos suponen) varios metros fueron descubiertos por casualidad.

Hasta el momento de su descubrimiento nadie sospechaba de su presencia alrededor de nosotros; sin embargo una vez que se produjeron las primeras noticias de su existencia ha habido un verdadero alud de reportes, la mayoría de los cuales han pasado todas las pruebas de veracidad que, en nuestros dias significa el análisis computarizado cuadro a cuadro de cada filmación
José Escamilla se había codeado con los investigadores de fenómenos extraños y misteriosos desde que el 5 de marzo de 1994 había logrado filmar un OVNI durante 16 minutos a plena luz del dia encontrándose a unas 9 millas al sur de Roswell en Nuevo México (USA).

Un año después, en 1995, el Sr. José Escamilla trabajaba como productor de cine y al revisar escenas filmadas en exteriores se disgusto mucho al observar manchas que cruzaban la escena. Pensó que podia tratarse de imperfecciones de la cinta de video, sin embargo su curiosidad lo llevó más allá porque las “manchas” parecían corresponderse a algún animal, quizas un pájaro pequeño o hasta insectos que pasaban frente al lente, sin embargo durante la toma nadie pudo ver ave alguna cruzando entre los actores y la cámara ni hubo camarógrafo que se quejara de insectos.

Por esta razón e impregnado por una gran curiosidad José Escamilla quiso analizar cuadro a cuadro el video a ver si descubría qué era lo que estaba provocando aquellas manchas huidizas que “ensuciaban” la filmación. Lo primero que comprobó fue la incredible velocidad de desplazamiento de las manchas; a tan alta velocidad –reflexionó- deben pasar inadvertidas ante el ojo humano.

Tal fue su curiosidad que buscó en los archivos de su compañia cinematográfica casetes de video conteniendo tomas de escenas grabadas en exteriores de otras novelas, y cuál no sería su sorpresa al comprobar que las manchitas fantasmales también estaban en otras muchas cintas. No conforme con eso Escamilla logró, valiéndose de amigos y antiguos compañeros de trabajo, tener en su mano videos de escenas en exteriores provenientes de 28 estados diferentes de los Estados Unidos.

Escamilla chequeó cuidadosamente todas las cintas que le llegaron, y en la gran mayoría de ellas pudo encontrar también las veloces manchitas desplazandose a una velocidad vertiginosa.

La velocidad con que se mueven les convierte en invisibles al ojo humano. Algunos autores, siguiendo la denominación original que les otorgara Escamilla, llaman a estos “seres” como “peces voladores”, otros prefieren llamarles “serpientes voladoras”, sin embargo lejos de toda comparación con peces o serpientes (ya que no son ni lo uno ni lo otro) el nombre con que hoy se les reconoce es RODS.

Es un hecho sabido que para que cualquier fenómeno pueda ser considerado como una verdad objetiva una de las condiciones primeras que debe cumplir es la repetibilidad de la observación; En este caso cualquiera que posea una cámara de video con “tiro rápido” (grabación a alta velocidad como las que se usan en los eventos deportivos) puede registrar en sus cintas a los huidizos RODS preferiblemente si efectúa las tomas a contraluz.

Más recientemente se ha hecho un descubrimiento espectacular. Pequeños rods han sido “capturados” en video durante filmaciones subacuaticas realizadas por el canal norteamericano National Geographic Explorer Television en su equipo de grabación dirigido por Edward López, en cuevas submarinas del litoral yucateco en México.

La única diferencia entre los animalitos aereos y estos acuáticos parecía ser la velocidad de desplazamiento, estos últimos se movían mucho más lentamente como es lógico para el medio en que están.

En esta filmación se puede apreciar muy bien el movimiento de las membranes que están a los lados del cuerpo tubular y que crean un fuerte chorro hacia atrás impulsándolo velozmente hacia delante. De todas las apariciones de estos "seres" en las profundidades del mar ha sido tan impredecible y su desplazamiento tan rápido que, al igual que en los casos de los que "vuelan" estos nunca fueron vistos directamente por los investigadores sino detectados en las cintas de video tras un detallado y exhaustivo análisis de las imágenes cuadro a cuadro.

Este rod submarino apareció perfectamente filmado en dos secuencias durante un tiempo total de seis segundos.

A partir de ahi se inició una revision aun más cuidadosa de otros muchos videos subacuáticos. El esfuerzo realizado durante muchas semanas de paciente escrutinio dio finalmente los resultados que se esperaban y se pudieron ver varios más de estos misteriosos seres.

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